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domingo, 29 de mayo de 2011
Para Boira.
jueves, 26 de mayo de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
Un domingo.
lunes, 28 de marzo de 2011
Oración.
En la pared de su oficina Billy tenía una oración enmarcada y colgada, que le ayudaba a seguir viviendo a pesar de que no sentía ningún entusiasmo por ello. Muchos pacientes que la habían visto le confesaban que a ellos también les ayudaba a vivir. Decía así: viernes, 25 de marzo de 2011
La destrucción.

martes, 15 de marzo de 2011
La prudencia.

miércoles, 23 de febrero de 2011
Tomar una decisión.

miércoles, 9 de febrero de 2011
La amistad.

Mientras dormía enredado en mis barbas fluviales me ha sobresaltado un jaleo de advertencias, insultos, forcejeos y finalmente un portazo parecido a un rebumbio. Un silencio incierto luego, una porción de territorio salvado, podría imaginarse, usos de la vida, reflexiono. Alguien ha quedado detrás de la puerta de la celda contigua, y me temo que no ha pedido hospedaje voluntariamente: he reconocido a uno de los guardianes de este singular establecimiento, justo el que no ha hablado, por su sobrecogedora respiración, entre aérea y subterránea. Sin duda el otro es el del bigote nietzscheano, siempre van emparejados, y es el que suele agraciar a los reos con vituperios y manotazos. Juntos han arrojado a mi nuevo vecino a la obscuridad sucia y húmeda de la maloliente estancia por al menos dos decenas de días de olvido del mundo. Es la pena mínima. En cuanto tenga ocasión trabaré amistad con él para fortalecerle el ánimo, en las horas de recreo, sin ser indiscreto, antes de ser deslustrados por las sombras del ocio o la desesperación, antes de que una amalgama de cansancio y fastidio consecuencia de la inmovilidad a que nos someten aquí melle su carácter. He de ser astuto, evitar las profundidades abisales de estos parajes plagados de insidias. Lo convertiré en mi amigo, en mi confidente, un lujo, una esperanza en la sencillez, pienso empalidecido ya ante el repentino futuro que urdo. Espero que no sea feo, especialmente desagradable a la vista, ni su aliento expela rayos hediondos, tampoco que sea víctima de algún tic que me haga incómoda su presencia, ni sea un desertor ni un perdedor de los que anduvieron tentando las últimas migajas de su suerte... Si nada de eso se cumple, ansiaré que su plática sea fluida e inteligente y al mismo tiempo coincida o al menos sea afín a mis cuitas existenciales, y, finalmente, que no contenga su alma grumos de esos elementos perniciosos y contaminantes que dejan la traición, la deslealtad, la mezquindad, etcétera, propios de aquellos bucaneros insolidarios, perros de mar, cubiertos de desorden, restos de filibusteros que abandonaron útiles mercaderías, pólvoras mojadas y banderas negras entre la arena y las algas sin vida. Ah, y que la cuota de estupidez sea la indispensable, la justa para despojarla en el intercambio de amistad que preveo mientras me froto ya las manos.
domingo, 6 de febrero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
El sueño de la fuga.

sábado, 25 de diciembre de 2010
Un horrible vacío.

Bernhard dixit.

Cuando estamos a la búsqueda de la verdad sin saber cuál sea ésta, que no tiene de común con la realidad sino la verdad que no conocemos, estamos a la búsqueda del fracaso, de la muerte… de nuestro propio fracaso, de nuestra propia muerte, por lejos que se remonten nuestro pensamiento o nuestros sentimientos, o nuestra imaginación o por lejos que miremos hacia el porvenir, es la muerte, la ausencia de reposo o el reposo como fenómenos de debilidad, de fracaso… se trata de las ciencias, de las artes, de la naturaleza misma, marcas específicas de la muerte… Cuando hablamos de la vida y ponemos el dedo sobre ella, cuando nos ocupamos de la vida como de una decepción permanente de los conceptos de lo que es la naturaleza —nosotros, los elementos teatrales...— un análisis letal nos resulta imposible.
martes, 14 de diciembre de 2010
Y caí como un cuerpo muerto cae.

martes, 23 de noviembre de 2010
Sueño húmedo.

