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lunes, 11 de febrero de 2013

Aclaración.

  

 Me vienen diciendo, a veces con una insistencia agrónoma y que yo considero desprovista de toda maldad, que no entienden lo que escribo, que nadie puede entenderlo, y que es costoso de leer; que no llegan al final por más empeño que ponen y que, al cabo, se quedan con un resabio inquietante tras el intento. Vuelvo a, después de un decenio y pico, recordar lo que ya advertí entonces: yo escribo únicamente para dos personas, a saber, yo mismo y otra de la que guardaré secreto sepulcral y cosa de la que ella misma no es consciente. Todos los demás intrépidos lectores que sufren el tormento desigual y escasamente paladino de mi prosa me resultáis primorosamente indiferentes. Carezco de aspiraciones literarias, me importa un bledo la inmortalidad artística y cualquier virtuosismo, por mínimo que sea, que yo pudiera poseer. Lo mío es puro narcisismo terapéutico, así que dejadme en paz con mis artilugios y tortuosidades: admiraré y valoraré vuestro silencio tanto como el premio Nobel. 
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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me puedo abstener de comentar pero no puedo retener la risa. ¿Se oye?

(mek) ;)

Franzl dijo...

Por lo menos tú has acabado entendiendo, o eso quiero pensar, que lo mío es pura prosa cómica y poética, eso sí, sin aspiraciones ningunas. Así que ríe, ríe sin freno...

Bésote.

Mª Teresa Martín González dijo...

Pues a mí me encanta tu blog. Dicho.

Anónimo dijo...

Toda ambición, aun disfrazada de minucia, es compleja. Quien no se atreve con ella reconoce públicamente que no aspira sino a las migajas de ?qué?
www.facebook.com/isoscelesmartirio

Franzl dijo...

Completamente de acuerdo, Maese Anónimo, con usted. Yo ni siquiera a las migajas, soy poco o nada competitivo. Eso sí, extremadamente egotista.

Un saludo.