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domingo, 9 de febrero de 2014

El botón y otras cosas.



Advierto, como si fuera la primera vez, que todo está  relacionado con lo que alguien llamó la mordedura fatal del tiempo, y tal vez, de igual modo, con  el a veces indeterminado espesor de las cosas, y lo advierto en el preciso momento en que, agachado, palmeo el suelo sucio y pegajoso de la estancia tratando de palpar el botón de la camisa que acaba de desprenderse de un puño. No sé qué camino habrá tomado, en esta poca luz cuesta descubrir los objetos, cuanto más éste, pequeño, fastidioso, y aunque sé con certeza que el guardia posee una vista prodigiosa, y sé además con la misma certeza infalible que a él la mordedura fatal del tiempo se la trae al pairo e incluso estoy convencido de que el espesor de las cosas le importa un pimiento, no le voy a pedir ayuda, porque sé, y he llegado a esta seguridad alucinante y ulterior, que estaría dispuesto a concedérmela, y hasta derrochando una benevolencia extremadamente arcana, y sin duda hallaría  el botón y me lo mostraría jovial, dibujando una sonrisa en su aparatoso rostro de mercenario, una sonrisa que ha dejado de ser pueril para convertirse en estulta, sobre la palma de su mano, mano que tantos niños ha estrangulado, manchada de sangre, que ha experimentado el terror mientras se les escapaba el alma a sus víctimas, mano que ha simulado engaños, con la que ha comido y bebido y con la que cada día retira los restos de heces de su ano y luego se restriega los ojos, y más tarde, cuando la vejiga le aprieta, agarra su pene pringoso para dirigir el chorro de orín hacia cualquier muro de este establecimiento carcelario adoptando un gesto emaciado, asaz repulsivo, tanto que, en ocasiones que ha meado aquí mismo, he sentido la necesidad de que me devuelvan a la nada, o más allá de lo posible y sea honestamente concebible, así que no le voy a conceder ese pequeño placer altruista. Por lo que, en los próximos minutos, me dejaré morder por el tiempo mientras me afano solo en la búsqueda del útil botón puñetero, escaso de espesor, y de esa manera burlaré eso que, en ocasiones, e indebidamente, se llama tedio.
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6 comentarios:

Kitiara dijo...


Charles Baudelaire

Spleen

Cuando cubierto y grave el cielo pesa como losa
sobre el alma desgarrada en interminables hastíos,
y abrazando la línea entera del horizonte
deja caer un día negro, más triste que las noches;
cuando la tierra se convierte en una celda húmeda,
donde la Esperanza, cual murciélago,
sobrevuela las murallas con sus alas tímidas
azotándose la cabeza en los techos podridos;
cuando la lluvia descarga sus largos regueros
imitando los barrotes de una prisión inmensa
y un pueblo mudo de infames arañas
teje sus telas en lo más recóndito de nuestros cerebros,
las campanas se estremecen con furia a cada tañido
lanzando al cielo un terrible aullido,
gimen y gimen incesantemente
como los espíritus errantes y apátridas
- Y largos cortejos fúnebres, sin música ni tambores,
desfilan lentamente por mi alma; vencida,
la Esperanza llora, y déspota, la Angustia atroz
me planta en el cráneo abatido su negra bande

Franzl Mathews dijo...

Charles Baudelaire
Spleen

Quand le ciel bas et lourd pèse comme un couvercle
Sur l’esprit gémissant en proie aux longs ennuis ,
Et que de l’horizon embrassant tout le cercle
Il nous verse un jour noir plus triste que les nuits; Quand la terre est changée en un cachot humide,
Où l’Espérance, comme une chauve-souris,
S’en va battant les murs de son aile timide
Et se cognant la tête à des plafonds pourris; Quand la pluie étalant ses immenses traînées
D’une vaste prison imite les barreaux,
Et qu’un peuple muet d’infâmes araignées
Vient tendre ses filets au fond de nos cerveaux, Des cloches tout à coup sautent avec furie
Et lancent vers le ciel un affreux hurlement,
Ainsi que des esprits errants et sans patrie
Qui se mettent à geindre opiniâtrement. – Et de longs corbillards, sans tambours ni musique,
Défilent lentement dans mon âme; l’Espoir,
Vaincu, pleure, et l’Angoisse atroce, despotique,
Sur mon crâne incliné plante son drapeau noir.

Franzl Mathews dijo...

Giseppe Ungarett
iNOIA

Anche questa notte passerà
Questa solitudine in giro
titubante ombra dei fili tranviari
sull’umido asfalto
Guardo le teste dei brumisti
nel mezzo sonno
tentenare.

Franzl Mathews dijo...

ABURRIMIENTO

También esta noche pasará
Esta soledad ambiente
titubeante sombra del tendido eléctrico
sobre el asfalto húmedo
Contemplo las cabezas de los abrumados
medio dormidos
cabecear

Franzl Mathews dijo...

Bruno Cuneo

Walter Benjamin definió el spleen (tedio, aburrimiento, hastío), el temple más característico de la sociedad moderna y capitalista, como un “sentimiento de catástrofe en permanencia”, resultante de la inevitable obsolescencia a la que está condenada cualquier novedad que, en dicha sociedad, no entrañe también su genuina superación: “El aburrimiento – dirá por ello certeramente Guy Debord- es anti-revolucionario”. De ese temple, la obra de Baudelaire constituye, tal vez, su más fina fenomenología y, dado su carácter jabonoso en lo que a posibilidades expresivas se refiere, también, quizás, su mejor alegorista. Una antología de las versiones de algunos de sus mejores seguidores está aún pendiente: el spleen es también el temple de la poesía moderna.

Franzl Mathews dijo...

No hace falta que te lo diga a ti, que tú ya lo sabes, que tienes el control de tu autoconocimiento y éste es elevado. Pero se lo diré al mundo: Kit sabe leer.
Ya quisera yo ser tan avezado escribiendo...